Cementerio de Casetas

Información

 

Dirección: C/ San Jorge, s/n (esquina Cno. Molino del Rey).

Horario: 

1 abril a 30 septiembre: de 9 a 20 horas

1 octubre a 31 marzo: de 10 a 17 horas.

Tfno (ayuntamiento): 976 726 151.

Coordenadas Google Maps: 41.716693, -1.031095

Enlaces de interés

 

SIPCA: Memoria histórica. 

Cementerio de Casetas

Hay poca documentación al respecto en alusión a este primer cementerio que se dan desde 1880, las noticias unas veces proporcionadas por el alcalde y otras por el cura párroco además son contradictorias. La más precisa son los datos que proporciona en agosto de 1883, la Sección Especial Facultativa de la Policía Urbana de Zaragoza, en la cual tras realizar una inspección recomienda la construcción de un osario que mejorara las condiciones higiénico-sanitarias del pequeño camposanto.

     En esos años, el cementerio de Las Casetas, se encuentra situado a 13m de la casa más próxima y en el punto más profundo del vecindario. Es cuadrado, con una superficie de 482 m2 (22m de lado), tiene dos pequeñas manzanas de nichos y sepulturas en tierra que ocupan todo el recinto y dicen que su capacidad es insuficiente. De su administración se encarga la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, como colofón del informe, los técnicos municipales consideran necesaria la construcción de un nuevo cementerio.

   La persona que se encargará del proyecto será  Ricardo Magdalena, arquitecto municipal, con unas previsiones de capacidad suficientes para no tener que realizar exhumaciones en 8 años; también dispondrá de dos terrenos para inhumaciones de no católicos, cumpliendo lo dispuesto por las leyes y también las indicaciones del párroco. Todos los enterramientos serían en tierra, y contaría con un osario. El presupuesto por aquel entonces era de 5.747,04 ptas.

   Pero dicho proyecto no se llevaría adelante, por desavenencias entre el Ayuntamiento de Zaragoza y la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario, pasando varios años en los que se reiteran los informes del estado del cementerios y los intentos por una parte de unos y otros de dar solución al problema cada vez más urgente.

   Llegamos a septiembre de 1898, momento en que el Ayuntamiento de Zaragoza aprueba la construcción de un nuevo cementero para el Barrio, con una planificación de necesidades a veinte años y una zona para finados no católicos, depósito de cadáveres y un osario, tal y como dispone la R.O de 16 de julio de 1888. Esta vez el terreno para su emplazamiento está situado a 640m de la población más próxima y bien orientado. Obras que terminan en marzo de 1900 cuando el párroco del Barrio de Las Casetas, le pide autorización al Alcalde de Zaragoza para poder proceder a las inhumaciones, invitando al Ayuntamiento en pleno a la bendición solemne del mismo que se celebró el día 18.

    El aumento de casi el doble de la población de Casetas, hizo que el cementerio no cubriera las necesidades, por lo cual a propuesta del arquitecto municipal Marcelo Carqué, se produce una ampliación hacia el fondo del mismo, con un aumento de la longitud de 34m sobre un terreno de propiedad municipal. El 2 de julio de 1934 el alcalde comunica al Ayuntamiento que las obras de ampliación han terminado.

   Actualmente, encontraremos una cementerio de planta casi cuadrada, cerrado por una sencilla tapia enfoscada con dos puertas abiertas en la fachada SE. La fachada principal está realizada  en ladrillo visto, en arco carnapel sin más adorno que el de los ladrillos a sardiel de la rosca del arco y una banda en la parte superior bajo el pequeño vuelo del tejaroz. El otro es un portón baladí de reciente apertura en el extremo de esta misma fachada.

     En el interior vemos – si entramos por la puerta principal- como el espacio se distribuye en cuatro cuadros, articulados por dos andadores que se cruzan perpendicularmente. Tres de ellos están  ocupados por sepulturas en tierra relativamente ordenadas. El cuarto, está ocupado por manzanas de nichos, sistema de aprovechamiento en altura del espacio. Al final del segundo andador principal, se encuentra la capilla, muy básica y sin ornamentos a destacar, también encontraremos la Fosa Común, ambas en la zona de ampliación de 1934.

  Aunque estamos hablando de un cementerio antiguo, la mayor parte de los restos exhumados se depositarían en el Osario, conservándose pocas sepulturas antiguas, como es la de M. Santos Alvares de 1891, con cerramiento de forja sencillo y lápida de fundición a la cabecera. Del resto cabe reseñar por cierta majestuosidad es la de Isabel Burka, esposa de Deogracias Turka, de 1916

 A pesar de que por ley estaban obligados a disponer de terrenos para los no católicos, no encontraremos nada que nos pueda indicar que allí se realizaron inhumaciones de extranjeros allí residentes.

   Hoy en día es uno de los catorce barrios más populares de Zaragoza (teniendo más de 7.600h), tiene necesidades de más espacio en su necrópolis, por ello están realizando un proyecto de ampliación.

La fosa común es extremadamente sencilla, tan sólo un espacio rectangular al aire libre, anejo a la capilla, en ella podemos leer en una placa de esmalte sobre una cruz la caducidad de nuestras vidas:” Acuérdate hombre que eres polvo y en polvo te has de volver”( Génesis 3,19).

Localización

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