Cementerio Protestante de la Familia Guilhou

 

Hoy es miércoles y como ya sabéis nos vamos de paseo por alguno de los cementerio de fuera de España. Bueno, hoy no, hoy nos quedamos aquí que queremos enseñaros una de las joyitas que hemos encontrado en nuestro periplo veraniego.

Nos vamos a Asturias, más concretamente a Mieres. Esta localidad durante el siglo XIX pasó de ser una pequeña población dedicada a la agricultura a convertirse en la precursora de la industrialización española y del movimiento obrero. A finales de siglo se establece la “Asturiana Minig Company”, considerada una de las primeras siderurgias del país. Las labores mineras y la actividad industrial de la zona iba creciendo de manera que en 1852 la primigenia empresa es absorbida por otra más grande la “Compagnie Minière et Métallurgique des Asturies”.

No fue hasta 1870 cuando entra en escena Jean Antoine Numa Guilhou, nacido en Francia pero asentado en tierras asturianas para comprar los activos de la empresa. Mieres por aquel entonces ya era uno de los principales centros industriales de la época, hecho que estaba provocando grandes cambios políticos y sociales.

Numa Guilhou después de comprar los activos, funda la sociedad “Houillere et Metallurgique des Asturies” con un capital social de 8 millones de francos y que fusionaría a la empresa comprada por él, la fábrica de aceros de Villallana y las minas en Langreo adquiridas al duque de Riánsares.

Pero la sociedad comienza a no generar beneficios; problemas de logística y comunicaciones hacen que el grupo fracase en su empeño de sobrevivir y Numa vuelve a Francia donde realiza una subasta pública en París en 1870.

Pero Numa Guilhou no era un hombre que se daba por vencido. Vuelve a Mieres donde él mismo comienza a gestionar la fábrica. Para ayudarle contrata al ingeniero catalán Jerónimo Ibrán. Dan un drástico cambio a la empresa: nuevos talleres, renovación de las instalaciones, y especialmente pone empeño en la formación cualificada de sus trabajadores. A su muerte veinte años después, Numa Guilhou deja situada a la fábrica como uno de los principales centros industriales de Asturias.

Guilhou falleció un 22 de octubre de 1890 a la edad de 75 años en El Padrún. Su funeral fue el más solemne que se recuerda hasta la fecha en este concejo; su cuerpo fue embalsamado por el médico titular de Mieres y en uno de los talleres de la fábrica se instaló la capilla ardiente para que todo aquel que quisiera pudiera despedirse de quien tanto hizo por industria asturiana. Los engalanaron con unos ricos paños negros que más tarde se regalaron a los más necesitados para que hicieran prendas de abrigo; su féretro de zinc fue visitado por lo más granado de las empresas asturianas: banqueros, empresarios, navieros, todos con buena posición dentro de la sociedad.

Llegada la hora de enterrar el cuerpo de Numa Guilhou, se hubo de tener en cuenta que él profesaba la religión evangélica, con lo que la sociedad eligió como improvisado cementerio protestante una zona próxima a la ribera del río Caudal. Así comenzó la andadura el Cementerio Protestante de La Fábrica, el lugar de ubicación sería sobre la ladera de La Rebollada y pretendía acoger a los fallecidos de la fábrica que profesaran esa religión. No llegó a realizarse, se desconocen los motivos por los cuales no se produjo ningún enterramiento de los trabajadores, así pues el recinto quedó como un impresionante mausoleo-cementerio al aire libre para la familia Guilhou.

Para acceder a él hay que tener cuidado, amigos; situado a la vereda de la antigua carretera de Mieres a Oviedo, si no vas pendiente lo pasas sin darte cuenta; nosotras tuvimos la inmensa suerte de que dos amables mierenses nos llevaran hasta la misma puerta.

Su morfología se compone por una pequeña planta cuadrada que va ganando terreno al monte. Desde fuera podría parecer el jardín de una casa pero no, nos encontramos ante el único cementerio protestante/calvinista de Asturias.

El zócalo que rodea este singular cementerio se presenta enlucido, sus pilares son de ladrillo visto y una sencilla celosía en el frente principal. La vegetación ya de por sí muy palpable en Asturias, aquí adquiere un cariz especial: cuatro palmeras cuyo significado es la resurrección y la victoria sobre el tiempo sobresalen en el recinto central. A su alrededor se van ubicando los únicos cinco enterramientos con los que cuenta este singular cementerio.

El principal por supuesto es el de Numa Guilhou; unas pequeñas escalinatas que nacen desde la misma entrada nos dirigen directamente a su pequeño panteón de sencilla factura, su único elemento de decoración es la placa situada en el frontal donde reza su nombre y las fechas de nacimiento y óbito.

El resto de las sepulturas pertenecen a algunas personas relacionadas con la empresa; nacionalidades distintas y confesiones evangélicas diferentes se escalonan en los pasillos laterales y conviviendo con Guilhou.

Pero no siempre este bello cementerio estuvo así; abandonado durante un tiempo, la maleza que lo rodea se nutrió de él y comenzó a tejer un tupido tapiz haciendo casi que desapareciera entre la vegetación. Gracias a las gestiones realizadas entre el Ayuntamiento de Mieres y la familia propietara se puso fin a su ocaso logrando que recuperara el esplendor de antaño. El proyecto de reconstrucción y mejoras corrió a cargo de los miembros de la sección de Arqueología Industrial de la Asociación Cultural y Minera de Santa Bárbara que durante el verano dl 2015 hicieron que actualmente todo el que quiera pueda contemplar esta belleza. Nosotras lo hicimos.

 

 

Clara Redondo

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