Necrológicas curiosas: Ann Hodges (10/09/1952)

Imaginaos que estáis en casa una tarde de Noviembre, en el sofá, con vuestra mantita, echándoos una placentera siesta y de repente, os despierta un terrible golpe en la cadera.

Eso es lo que le pasó a Ann Hodges el 30 de Noviembre de 1954. El golpe se lo dio el trozo de un meteorito que atravesó el techo de su casa de Sylacauga, Alabama.

Ese día pasó a la historia, hasta el momento, como la única persona que ha recibido el impacto de un meteorito. Han caído otros meteoritos en la tierra, claro, y algunos en zonas pobladas, pero este es el único caso documentado.

Antes de que Ann fuera abruptamente despertada de su sueño, los habitantes del pueblo cuentan haber visto una luz roja brillante o una bola de fuego.

Un geólogo que trabajaba en una cantera cercana, se acercó a examinar el origen de la piedra y determinó que se trataba de un meteorito. Pero la gente no se lo creyó al principio, y buscaban explicaciones más lógicas, como un avión estrellado o un ataque de los rusos.

Ante la paranoia existente en la época con la Guerra Fría, la roca fue confiscada por la policía y entregada a las Fuerzas Armadas, mientras Ann era trasladada a un hospital.

Una vez que las Fuerzas Armadas confirmaron que era un meteorito, se lo devolvieron a su “dueña” por petición popular. Ella además la aceptó encantada porque pensaba que le pertenecía ya que Dios había hecho que impactara sobre ella.

Pero había un problema, y es que Ann y su marido vivían de alquiler, y la dueña del piso vio negocio en la roca y contrató un abogado con el objeto de reclamar que el meteorito había caído en su propiedad, por lo que le pertenecía. La ley le daba la razón, aunque no la opinión pública. La dueña del piso retiró la demanda por la suma de 500 dólares.

El marido de Ann pensó que tenían un gran tesoro al que sacarle partido y rechazó una oferta del Smithsonian. Mal hizo, pues nadie más se vio interesada por ella y acabaron donándola al Museo de Historia Natural de Alabama en 1956, donde aún está expuesta.

Ann mientras tanto había sufrido bastantes problemas psicológicos debido a la gran expectación que supuso su caso, la fama y la notoriedad pudieron con ella. Se divorció de su marido y falleció en 1952 por un fallo renal.

Está enterrada en el Cementerio de la Iglesia Bautista de la Caridad, en Hazel Green, Alabama.

Paloma Contreras

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